martes, 22 de mayo de 2018

ΜΟΛΩΝ ΛΑΒΕ: griego en movimiento

El elemento quinésico es también fundamental en el aprendizaje de una lengua. Aprendemos no sólo leyendo e interpretando textos, sino escuchando, repitiendo oralmente estructuras y actuando. En este último factor se inspira la técnica de aprendizaje de idiomas conocida como Total Physical Response.

Se trata de una serie de ejercicios dinámicos basados en las teorías sobre el aprendizaje natural del lenguaje en los niños, que priorizan la comprensión oral sobre la expresión. El ejercicio más sencillo es el juego “Simón dice.” En él los alumnos han de actuar siguiendo las órdenes del profesor. La idea básica consiste en asumir en el aula los roles de comunicación elemental entre padres e hijos.

Aprovechando que el Imperativo aparece en la lección ΤΟ ΜΑΘΗΜΑ hemos diseñado una actividad basada en este juego. Antes de disponer el aula para empezar a movernos, en una o varias sesiones previas repasamos y ampliamos el vocabulario y la gramática a través de una tanda de ejercicios introductorios.

La clase siguiente, para motivar a los alumnos, visionamos primero un video que realizamos años atrás, en el que Sandra realiza como mimo las órdenes que le va dando Lidia.



A continuación creamos un espacio abierto en el aula. Todo el grupo se prepara para atender a instrucciones similares. Nos servimos de una presentación proyectada en clase para ayudar a los alumnos a seguir el juego.


¿Cómo ponemos en práctica los contenidos lingüístico-comunicativos estudiados? 
El juego consta de dos fases: una sencilla pasiva, en la que los alumnos obedecen nuestras órdenes e interiorizan así la lengua, y otra activa en la que intercambiamos los papeles y los alumnos se convierten en profesores por turnos, dándoles así la oportunidad de que repitan y asimilen mejor todas las fórmulas.
En la primera fase empezamos con el Imperativo plural y seguimos con el singular (repitiendo muchas veces las mismas órdenes), mientras que en la segunda nos limitamos al singular, para que a la hora de usar la lengua, que es lo que más cuesta, confundamos lo menos posible ambas formas. 
Pese a la repetición y las correcciones, es normal que se produzcan errores. El ambiente lúdico garantiza, sin embargo, la atención.

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